Rigidez muscular

Rigidez muscular

La rigidez muscular es un síntoma común en la parálisis supranuclear progresiva y es, junto con la pérdida de equilibrio, la lentitud de movimientos y la falta de coordinación, causante de  los trastornos de la marcha que suele presentar el enfermo de PSP. La rigidez es también un síntoma característico en la enfermedad de Parkinson, lo que dificulta la distinción entre ambas enfermedades al momento de establecer un diagnóstico certero de la PSP.

La rigidez muscular es definida como “un aumento continuo y uniforme del tono muscular que se siente como una resistencia suave en todo el recorrido del movimiento pasivo. Suele estar presente en todas las direcciones del movimiento, como por ejemplo durante la flexión y extensión” (Jancovik y Tolosa, 2007, p. 771).

Para una mayor comprensión, debemos saber que “todos los músculos tienen un músculo opuesto, y el movimiento es posible porque, al activarse un músculo, el opuesto se relaja. Cuando se rompe este equilibrio los músculos se tensan y contraen causando inflexibilidad y debilidad”. (Sánchez Jimenez, 2010, p. 91).

A diferencia de otros síntomas, en el caso de mi madre, la rigidez no era algo tan visible cuando comenzó con su enfermedad. Nosotros veíamos que tenía dificultad para caminar y que algunas veces se caía, pero en esos primeros momentos no era tan fácil deducir la causa de estos problemas. Además, ella no podía explicar lo que le sucedía y sólo nos comunicaba que tenía cierta sensación de vértigo.

Con el tiempo, la rigidez se hizo más visible e inconfundible. Pero también fue necesario aprender sobre la enfermedad de PSP para comprender que muchos de los cambios que observábamos en mi madre se debían a este síntoma de la rigidez.

Áreas afectadas por la rigidez muscular

Hipomimia

Si bien no pudimos percibirlo de inmediato, una de las primeras manifestaciones de la rigidez muscular de mi madre se dio a nivel de su rostro. Era evidente que ella ya no tenía la misma cara, su mirada y expresiones faciales no eran las que había conocido hasta entonces. Pero cuando aún no sabía que detrás de ello había una enfermedad, no le prestaba la misma atención que a sus problemas para caminar. Si en alguna ocasión me detuve a pensar en ello, es probable que lo asociara al cambio en su estado de ánimo, del que hablaré en otra oportunidad.

HipomimiaCuando fuimos a la primera cita en el instituto neurológico, en el que más tarde nos dieron el diagnóstico de PSP, la médica que nos atendió, al examinar a mi mamá, casi de inmediato nos hizo observar su cara y nos preguntó si llevaba mucho tiempo teniendo una piel tan lisa. Estaba tan sorprendida por su observación y pregunta que no supe que contestar. La verdad es que hasta ese momento no había podido vislumbrar que era lo que había cambiado en su rostro, a excepción de su mirada.

En esa consulta médica escuche por primera vez sobre la “cara de máscara”. Pero, como tantas otras veces, tuve que aprender sobre este signo clínico a través de internet. Entonces descubrí que este síntoma producto de la rigidez también es conocido como “cara de póker” o “de piedra”, pero que su nombre científico es “hipomimia”.

La hipomimia consiste en una disminución de la expresión facial debido a la rigidez que adquiere la musculatura de la cara. En este sentido, la reducción del parpadeo de los ojos y de expresiones emocionales como sonreír, y, en algunos casos, una boca permanentemente abierta o entreabierta son características propias de la “cara de máscara” en la parálisis supranuclear progresiva.

Luego de que mi lectura en internet me haya hecho descubrir que a la pérdida de expresividad en el rostro del enfermo de PSP se le llama “cara de piedra”, no me sorprendió leer que a la disminución de los movimientos espontáneos de la persona, al estar quieta, le digan “actitud de estatuas”.

Ahora bien, más allá de estas adjetivaciones que, en lo personal, considero de mal gusto, me interesa enunciar cuáles son las otras áreas afectadas por la rigidez.

 

Rigidez axial: cuello y tronco

En muchos artículos he leído que la parálisis supranuclear progresiva se caracteriza principalmente por la rigidez axial antes que la que afecta a las extremidades. Más allá de esas estadísticas, en base a mi propia experiencia puedo precisar que ambos tipos de rigidez muscular pueden presentarse en el enfermo de PSP.

La rigidez axial es aquella que afecta al cuello y tronco de la persona, y es la que provoca que esas áreas del cuerpo humano pierdan su flexibilidad y adaptabilidad. Como resultado de ello, se produce la inestabilidad postural o pérdida de equilibrio que, a su vez, aumenta las posibilidades de caídas.

La rigidez axial es muy importante en el enfermo de PSP, ya que la misma también le provoca, progresivamente, problemas para hablar y tragar (deglución).

Quien padece la parálisis supranuclear progresiva, por lo general, con el correr del tiempo,
se caracteriza por tener el cuello inclinado permanentemente hacia atrás. Esto se debe a la pérdida de flexibilidad en esa zona y su nombre científico es “hiperextensión”.

En el caso de mi madre, no he notado aún esta tendencia de la cabeza inclinada hacia atrás. De hecho, cuando quiero aplicarles gotas en los ojos me cuesta mucho poder hacerlo debido a que la rigidez de su cuello me impide direccionar su cara para atrás.

Si bien la hiperextensión no se ha manifestado en mi mamá, a la hora de buscar especificaciones técnicas para solicitar una silla de ruedas he visto que algunas personas han optado por sillas preparadas con un “apoya cabeza”. Por ello, al momento de realizar la solicitud y de indicar los detalles técnicos que debía tener la silla, pedí que la misma tenga un suplemento desmontable por si en el futuro su cuello y tronco se inclinan hacia atrás. De este modo, ella podrá tener una posición corporal adecuada.

 

Rigidez de las extremidades: brazos y piernas

Como señale más arriba, los artículos científicos sobre la enfermedad, hacen más hincapié en la rigidez axial antes que en la de las extremidades. Sin embargo, a la hora de cuidar y ayudar al enfermo de PSP creo que debemos atender a ambos tipos de rigidez por igual, ya que cada uno presenta sus particularidades y peligros.

Si en el caso de la rigidez axial el mayor riesgo reside en las dificultades que genera en la deglución, considero que el gran peligro de la rigidez de las extremidades está en la posibilidad de que se produzcan caídas. Esto se debe a que la rigidez de las piernas es parte responsable de las dificultades que tiene el enfermo de PSP para caminar normalmente.

Rigidez de las extremidadesComo hemos mencionado anteriormente, la rigidez provoca una disminución de la flexibilidad. En el caso de la rigidez de las piernas, se puede observar cómo las rodillas del enfermo de PSP van perdiendo progresivamente su flexibilidad al punto de no despegar los pies del suelo al momento de caminar.

Por otro lado, también se vuelve dificultoso el momento de querer sentarse ya que, al no flexionar las rodillas e ir bajando gradualmente, la persona tiende a arrojarse al asiento antes de tiempo, despegando los pies del piso. Esto es sumamente peligroso porque con la fuerza y el propio peso del cuerpo la persona podría caer hacia atrás junto con la silla, lo que podría derivar en un golpe en la cabeza. En el mismo sentido, el sentarse en el inodoro también representa un riesgo de caída, además de que la posición en la que logra sentarse podría no ser la correcta.

En relación a la rigidez de los brazos, en el caso de mi madre, no he notado mayores dificultades. Sólo en los últimos meses he advertido que cuando se agarra de alguna de las barras de sujeción que tiene instaladas en el baño, luego, le cuesta soltarse. Esto no he podido descubrir si tiene que ver con la rigidez en las manos, si se debe a los problemas para iniciar movimientos o a la lentitud de éstos, característicos también en el enfermo de PSP.

Para finalizar, quiero recordarte que las complicaciones derivadas de los problemas deglutorios y/o de algunas fuertes caídas pueden poner en peligro la vida del enfermo de PSP. Por ello, te aconsejo estar atento al progreso de la enfermedad e ir observando las necesidades del enfermo para prevenir cualquier peligro.

 

Referencias:

  • Jankovic, J. & Tolosa, E. (2007). Enfermedad de Parkinson y trastornos del movimiento. Barcelona, España: Wolters Kluwer Health España.
  • Sanchez Jimenez, F. (2010). Saber de salud.
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