Pérdida de equilibrio

Pérdida de equilibrio

Uno de los síntomas más comunes de la parálisis supranuclear progresiva es la pérdida de equilibrio o inestabilidad postural. Es también, en muchos casos, el primer síntoma en manifestarse en los enfermos de PSP. Sin embargo, los problemas de equilibrio al caminar están presentes también en otras enfermedades y no son suficientes para determinar el diagnóstico de la PSP. En una gran cantidad de casos, debido a la inestabilidad postural, junto a la lentitud de movimientos y rigidez, las personas que manifiestan este conjunto de síntomas son mal diagnosticadas con la enfermedad de Parkinson.

Pérdida de equilibrioEn el caso de mi madre, cuando ella comenzó a tener este síntoma y le preguntábamos que sentía, nos decía que tenía cierta sensación de vértigo. En ese primer momento, aún podía caminar sola pero en algunas ocasiones solía caerse hacia atrás. Cuando nos contaba sobre alguno de estos sucesos y le preguntábamos cómo se había caído, ella no podía explicarlo. Según he podido leer en los artículos disponibles en internet sobre la enfermedad de PSP, no poder explicar las caídas y expresar cierta sensación de vértigo o mareo es algo habitual en los enfermos de parálisis supranuclear progresiva.

Caída por escaleraUno de los momentos en que más visible se volvía esta falta de estabilidad y de equilibrio de mi madre era cuando tenía que subir y bajar escaleras, ya que era evidente su tendencia a caer hacia atrás. A decir verdad, esta fue una de las primeras actividades que dejó de hacer sola y pasó a depender de la ayuda de alguien que la sujetara para una mayor seguridad.

Posibles causas

Al principio, cuando consultamos con su médico clínico, él pensó que podía tratarse de un problema interno del oído. Pero luego, al descartar esa posibilidad, creyó que la dificultad para caminar y sus consiguientes caídas podían deberse a su osteoporosis (enfermedad ósea que debilita los huesos haciendo que sean más propensos a romperse). Sin embargo, ante la consulta a una endocrinóloga, esta  última hipótesis también se descartó.

Cuando tocó el turno de ir a ver un neurólogo, entre los exámenes que le realizaron para investigar la causa de las caídas, se le indicó hacer un Tilt Test. En este caso, se buscaba corroborar que no se tratase de un problema de presión arterial. El estudio consistía en examinar si al cambiar el cuerpo de posición, como por ejemplo al ponerse de pie, se modificaban la presión y la frecuencia cardíaca. Este test tampoco nos dio la respuesta a las caídas.

Finalmente, tuvimos que esperar hasta que le diagnosticaron la enfermedad de PSP a mi madre para poder hallar la causa de su falta de equilibrio o inestabilidad postural.

 

¿Qué podemos hacer frente a la pérdida de equilibrio?

Con el correr de los meses, los problemas de equilibrio se fueron haciendo cada vez más evidentes y las caídas más recurrentes. Para entonces también eran visibles otros síntomas, como la lentitud de movimientos, la falta de coordinación y la rigidez en sus piernas al caminar, razón por la que ya no era tan fácil deducir que las caídas fueran sólo debido a la falta de equilibrio.

Cuando alguien padece este conjunto de síntomas, los mayores momentos de  riesgo de caerse se presentan al momento de querer girar hacia alguno de los costados o al intentar ponerse de pie.

Al enfrentarnos a este tipo de problemas físicos, más allá de buscarle una explicación o diagnóstico, debemos intentar encontrar la forma de evitar las caídas ya que éstas pueden generar serios problemas para la salud.

En el caso de mi madre, hemos tenido la suerte de que, a pesar de caerse en reiteradas oportunidades, ello no ha implicado ninguna fractura o complicación. Sin embargo, en este tiempo que llevo buscando información sobre la PSP, he leído sobre algunos casos de enfermos que han quedado postrados luego de una caída o incluso, en muchos artículos científicos sobre la parálisis supranuclear progresiva se hace alusión al posible fallecimiento de enfermos de PSP como consecuencia de las complicaciones derivadas tras sufrir una fuerte caída.

Ayuda de bastónPara paliar este síntoma de la PSP en nuestro caso, al principio, hemos recurrido a la ayuda de un bastón y, más tarde, a la de un andador para que mi madre pudiera trasladarse en el interior de la casa. Mientras que para salir al exterior hemos tenido que conseguir una silla de ruedas, ya que con el correr de los meses el grado de avance de los síntomas le impedía caminar por mucho tiempo.

Ayuda con silla de ruedasActualmente, a más de un año y medio de su diagnóstico de PSP, sólo puede caminar si alguien la sostiene por delante y, mediante un sutil balanceo, le marca el ritmo de los pasos. El resto del tiempo sólo se puede trasladar con su silla de ruedas.

En un primer momento estos cambios son difíciles de asimilar, no sólo para quien los padece sino también para la familia del enfermo de PSP. Considero que es normal que quien tiene estos impedimentos físicos se sienta mal al ver cómo pierde su autonomía y, a su vez, que algunos de sus allegados transiten una etapa de negación. Sin embargo, en base a mi propia experiencia, considero que es primordial que tomemos todas las medidas de seguridad con rapidez para evitar las caídas. Pero también es importante que lo hagamos porque, aunque pueda sonar paradójico, una vez que se tienen estos impedimentos físicos, los elementos ortopédicos terminan dándole una mayor autonomía a la persona.

Para finalizar,  quiero compartirte este video de la Federación Española de Párkinson en el que nos dan consejos prácticos sobre cómo reducir el riesgo de caídas.

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